
Aquí tenemos una arquitectura conservada con mimo y admiración pero, no hace falta decirte que el verdadero encanto de este lugar son sus gentes. Gentes curtidas en la supervivencia, en la soledad que la historia les ha impuesto.
Gentes que nos enseñan día a día como hay que vivir en un pueblo, como y cuándo se hace la matanza, cuándo se cogen las peras y manzanas, cómo varear un nogal, saben de lunas menguantes, de cocer pan en los hornos y de tantas cosas...ven y te enseñaremos.
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